
En Valencia veo a diario los mismos problemas: fachadas levantadas por el sol y la dilatación, manchas de humedad por capilaridad en bajos, lluvia de barro que mancha muros recién pintados y comunidades con desconchados que nadie termina de solucionar.
Elegir bien a tus Pintores en Valencia no va solo de precio; va de evitar obras eternas, revisiones constantes y trabajos que a los pocos años parecen viejos otra vez. Si tienes una vivienda, negocio o comunidad en Valencia y área metropolitana, esto te afecta directamente.
Una empresa seria empieza siempre por la visita técnica. Antes de hablar de colores, hay que entender el soporte: tipo de pared (yeso, cemento, monocapa), presencia de humedades, grietas por dilatación o movimientos estructurales y estado de la pintura actual.
En bajos de Valencia capital y pueblos cercanos es muy habitual encontrar humedad por capilaridad, que levanta la pintura desde el zócalo hacia arriba. Si esto no se trata con sistemas adecuados (desanclado, morteros transpirables, pinturas minerales o acrílicas muy permeables al vapor), el problema reaparece incluso con la pintura más cara.
En exteriores, el sol directo, los cambios de temperatura y el viento hacen que la fachada se contraiga y dilate constantemente. Por eso, en rehabilitación de fachadas usamos pinturas y revestimientos con cierta elasticidad y buena resistencia a los rayos UV, normalmente resinas acrílicas específicas para exteriores o sistemas siloxánicos. El tiempo de obra se define en función de estos pasos: saneado, reparación, imprimaciones, manos de acabado y tiempos de secado entre cada fase.
Como cliente, es importante que compruebes si la empresa te explica todo esto de forma sencilla. Pregunta siempre qué se va a hacer exactamente antes de que lleguen los pintores: qué zonas van a proteger, qué reparaciones están incluidas, qué imprimaciones se van a utilizar y cuánto se estima que dure el trabajo. Si solo recibes un “pintar piso: X euros”, sin detalle, estás asumiendo muchos riesgos.
CONTÁCTANOS HOY PARA TU PROYECTOEn mis visitas acordadas con mis clientes con Caubal (tienen coste que luego descuento del presupuesto), reviso esquinas, encuentros con ventanas, muros que dan a la calle, techos de baños y zonas cercanas a bajantes. Son los puntos donde luego suelen aparecer problemas. Si el profesional que va a tu casa no se fija en estos detalles y no hace preguntas, probablemente tampoco los tendrá en cuenta al planificar tiempos y resultados.
En la zona de Valencia nos encontramos una combinación de factores muy concreta: humedad ambiental alta en muchas épocas, sol fuerte, episodios de lluvia de barro y fachadas de distintas épocas con soluciones constructivas muy diferentes. Las patologías más habituales son:
Unos buenos pintores de fachadas saben que cada una de estas patologías exige un tratamiento distinto. No es lo mismo repintar una fachada que está simplemente envejecida que una que tiene filtraciones o grietas activas. Si se ignoran estos puntos, el trabajo “aguanta bonito” un corto periodo y después empiezan los problemas.
Desde tu lado, hay señales claras de que no conviene esperar más: desconchados que dejan el soporte a la vista, manchas de humedad que reaparecen, grietas que se van abriendo, pintura que se queda en la mano o fachadas con un envejecimiento muy desigual. Cuando ves eso, lo habitual es que ya no baste con “dar una manita de pintura”.
Mi recomendación es que, antes de pedir varios presupuestos a ciegas, invites a uno o dos pintores profesionales a ver el edificio o la vivienda con calma. Fíjate en qué miran, qué preguntas hacen y cómo explican las posibles soluciones. Esa parte consultiva es casi tan importante como el precio, porque condiciona si el trabajo va a resolver de verdad el problema o solo lo va a tapar unos meses.
Las empresas muy baratas suelen ajustar precios recortando en tres sitios: preparación del soporte, calidad de los materiales y tiempos reales de ejecución. Por ejemplo, en vez de sanear toda la zona con humedad, solo rascan lo que “baila”; en lugar de usar una pintura de fachada con buena resistencia al sol y a la lluvia, aplican una plástica interior “porque sale más barata”; o acortan los tiempos de secado entre manos, lo que puede provocar marcas, cuarteos o mala adherencia.
Un equipo serio planifica el trabajo y lo explica: protección de zonas, lijados o desbastado, sellado de grietas con materiales elásticos, aplicación de imprimaciones específicas y número de manos de acabado. Además, en exteriores de Valencia capital y pueblos costeros suele valorar también la orientación de la fachada, la exposición al sol y al viento, y el acceso (andamios, plataformas, etc.), porque todo eso influye en plazos y resultados.
Cuando respondo estas preguntas en una visita previamente acordada, no busco impresionar con tecnicismos, sino que la persona entienda qué está pagando y por qué. Si una empresa se molesta o da respuestas vagas del tipo “no te preocupes, ya lo veremos luego”, suele ser síntoma de que el plan es improvisar sobre la marcha. Y eso es lo que normalmente acaba alargando plazos y generando sobrecostes.

Un empresa de pintores profesional no solo mira metros cuadrados; evalúa el estado real del soporte y el entorno. En viviendas, reviso techos de baños y cocinas, paredes que dan a patios, encuentros con ventanas de aluminio o PVC (puntos típicos de condensación) y zonas donde se intuye humedad por capilaridad. En comunidades y negocios, observo escaleras, zaguanes, garajes y fachadas: si hay eflorescencias, grietas con movimiento, fisuras verticales junto a pilares, etc.
También tengo en cuenta el clima de la zona: no es lo mismo pintar una fachada en un pueblo cercano al mar que en un interior con menos humedad, ni en pleno agosto que en enero. Estas variables afectan al tipo de pintura, al tiempo de secado y al momento del día en que es mejor trabajar. Un equipo experimentado de Pintores en Valencia adapta el calendario y el sistema a estas condiciones.
Si estás comparando empresas, fíjate en quién te dedica tiempo a explicar y quién se limita a decirte el precio final. Cuando te hablan de la preparación del soporte, de cómo se va a proteger el mobiliario, de qué zonas son más críticas y de los tiempos reales de secado, es más probable que luego se cumplan los plazos y tengas menos sorpresas.
La pregunta “¿cuánto dura?” es muy habitual. En interiores, con una buena preparación y pinturas plásticas de calidad, un trabajo puede verse bien entre 7 y 10 años, dependiendo del uso, la luz solar directa y la ventilación. En exteriores, en fachadas expuestas al sol directo y a la lluvia, lo razonable es revisar su estado cada 5–7 años. No siempre hará falta repintar completo, pero sí valorar desgaste, grietas y suciedad.
Los materiales mandan mucho: una pintura económica en una fachada muy castigada puede comenzar a degradarse a los pocos veranos; un buen sistema de resinas acrílicas o siloxánicas, aplicado sobre un soporte bien preparado, aguanta mejor la radiación solar, la lluvia de barro y la dilatación térmica. En zonas con humedad, la transpirabilidad también es clave para evitar que el vapor quede atrapado y levante la pintura.
A la hora de decidir, te aconsejo que no pienses solo en el coste inmediato, sino en el ciclo completo: cuánto quieres que dure el trabajo sin tener que volver a llamar a nadie. A veces subir un poco la gama de la pintura o invertir algo más en una buena reparación de base compensa de sobra si te ahorras repintar en pocos años.
Si tienes dudas, lo más útil es pedir que te presenten dos escenarios: uno más ajustado y otro con materiales y soluciones de mayor durabilidad. Así puedes decidir con calma qué encaja mejor con tu presupuesto y tus plazos. Cuando hacemos esto en Caubal, el cliente suele entender mejor la diferencia entre un trabajo “para salir del paso” y una intervención pensada a medio y largo plazo.
Elegir bien una empresa de pintura en Valencia es clave para no vivir la obra como un problema, sino como una mejora real de tu vivienda, comunidad o negocio. El clima de la zona, las humedades, el sol y las patologías acumuladas hacen que no valga cualquier solución rápida. Por eso es tan importante que los pintores en Valencia que elijas sepan leer el soporte, propongan materiales adecuados y sean honestos con los plazos.
Como propietario, tu mejor herramienta es hacer preguntas, pedir una visita técnica y fijarte en cómo te explican los pasos y los posibles imprevistos. Cuando el plan de trabajo está claro desde el principio, lo normal es que los tiempos se cumplan y el resultado sea estable.
Si estás viendo grietas, desconchados, manchas de humedad o simplemente notas que la pintura ya no luce, el siguiente paso lógico es una valoración in situ. Con una visita técnica tranquila se puede definir qué conviene hacer, qué materiales usar y en qué plazos reales se puede ejecutar, sin comprometer el día a día de la vivienda, el negocio o la comunidad.
CONTÁCTANOS HOY PARA TU PROYECTOReferencias externas
– Instituto Valenciano de la Edificación (IVE). Documentación técnica sobre fachadas, clima y mantenimiento en la Comunidad Valenciana:
https://www.five.es
– Guía técnica de pinturas para fachadas y exteriores – PPG / Sigma Coatings (propiedades, durabilidad, normas básicas de aplicación):
https://www.sigmacoatings.es
¿Cada cuánto tiempo conviene repintar una fachada en Valencia?
Lo habitual es revisar su estado cada 5–7 años. En zonas muy expuestas al sol o cerca del mar, puede ser necesario actuar antes, sobre todo si aparecen grietas o pérdida de color.
¿Qué tipo de pintura resiste mejor el clima de Valencia?
En exteriores suelen funcionar bien los revestimientos acrílicos o siloxánicos de calidad, con buena resistencia a rayos UV, lluvia y cambios de temperatura, siempre aplicados sobre un soporte correctamente preparado.
¿Cómo saber si necesito una visita técnica antes de pedir presupuesto?
Si ves desconchados, manchas de humedad, grietas o una fachada muy envejecida, es imprescindible una visita técnica. Solo viendo el soporte en persona se puede definir un sistema adecuado, plazos realistas y un presupuesto ajustado a tu caso.